fondo lado izquierdo menu
fondo lado izquierdo menu
Banner
Tope
fondo lado izquierdo menu
fondo lado izquierdo menu
big
El olor desempeña un papel esencial en el comportamiento humano, y es un complejo proceso que se inicia cuando las materias odoríferas llegan al aparato olfativo, que las traduce en sensaciones ante las que reacciona el individuo.

Hay investigaciones que han demostrado que se tiene por así decirlo una “segunda nariz”.

El órgano vomeronasal (OVN) se encuentra justo detrás de los orificios nasales y es alrededor de mil veces más sensible que nuestro sentido del olfato. El OVN conduce las percepciones directamente al sistema límbico, el centro de las sensaciones.

Las feromonas se perciben, pues, de manera inconsciente y produce efecto de forma inmediata y sin nuestra intervención, en las sensaciones que otra persona recibe de nosotros. La percepción y las sensaciones olfativas, y la memoria que se tiene de ellos, actúan sobre las circunstancias presentes del individuo e influyen en su comportamiento a raíz de que el olfato es el sentido que se conecta sin intermediaciones con las áreas cerebrales más comprometidas con los impulsos.

Así mismo, al llegar directamente al sistema límbico y al hipotálamo, los mensajes olfativos están menos condicionados por los mecanismos racionales para provocar y condicionar las reacciones que conforman el comportamiento de las personas.

El comportamiento de una persona es el resultado de una serie de reacciones que responde a estímulos externos condicionados y modulados por determinados dispositivos mentales. En otras palabras, el comportamiento constituye la repuesta de un individuo que se forma en el pensamiento como consecuencia de un estímulo y su sensación, y en función de determinadas circunstancias.

Gracias a la memoria olfativa que se estructura en el sistema límbico vinculada a la experiencia del individuo y a circunstancias presentes, el mensaje originado tras la percepción experimenta una influencia moduladora y pasa a la zona del hipotálamo, donde las neuronas, sensibles a las variaciones de los parámetros orgánicos, como los de glucemis, osmolaridad, nivel de hormonas sexuales, etc., adecuan las reacciones y determinan el comportamiento de acuerdo con el estado fisiológico.

Al mismo tiempo, dado que en la memoria olfativa cada olor percibido está asociado a una imagen mental y, por lo tanto, ha adquirido una determinada significación, cada individuo organiza sus sensaciones olfativas aportando sus propios recuerdos e imágenes personales y, consecuentemente puede tener un comportamiento particularizado.

Web
Diseños